jueves, 16 de agosto de 2007

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Caminas hacia la caja.
Piensas “qué importa que el cajero esté ocupado y no pueda salir del mostrador, que me busque a un vendedor, para eso le pagan”.
Cuando ya estás por llegar un pedazo de revoque cae de la pared golpeándote fuertemente en la cabeza.
Despiertas 15 años después.
Tu pareja te ha abandonado y te has vuelto adicto a la morfina.

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